martes, 30 de noviembre de 2010

EL ARTE DE ESCUCHAR

Dentro de la entrevista las preguntan toma un papel  primordial. De acuerdo a los objetivos de la entrevista, ya que por medio de estas el entrevistador obtiene la información del sujeto.
Las preguntas habitualmente formuladas pueden canalizar al entrevistado hacia las metas que se fijen un entrevistador, sin embargo una utilización descuidada o inconsciente de las mismas pueden conducir al fracaso de la entrevista.
Otra función es la de motivar al entrevistado a un comunicación espontanea y llevarlo a que nos hable de aquellas áreas  que nos interesan o a relacionar la experiencias que ha tenido con el tema que se trata.
Para que la entrevista también tenga éxito se debe usar un lenguaje común. Pero no consiste en que el  entrevistador adopte el vocabulario y el nivel de expresión del entrevistado ni tampoco en que el entrevistador limite las expresiones y forma típica de hablar del entrevistado.

Tipos de preguntas.

1)    Preguntas cerradas:   son todas aquellas preguntas que se pueden responder con pocas palabras, incluso, la mayoría de las veces, la respuesta no va mas allá de un “si” o un “no” . este tipo de preguntas tienden a limitar la conversación.

Se clasifican en 3 clases diferentes:

a)    De identificación: son aquellas preguntas a través de las cuales se busca saber: quien, cuanto, donde, cuando, o cuales. Por ejemplo: ¿en donde vive usted?

b)    De selección: con este tipo de preguntas se le pide al sujeto que elija entre una o más alternativas que se le presenta. Por ejemplo: ¿preferiría una plaza en provincia o en la capital?


c)    Preguntas definitivas: son conocidas como preguntas de un sí y un no porque pueden ser respondidas satisfactoriamente con un “si” o un “no”. O con un mínimo grado de duda. O simplemente como respuestas cortas.


2)    Preguntas abiertas: están todas aquellas preguntas que requieren de bastantes palabras para poder ser contestadas en forma adecuada. Resultan sumamente eficaces para adquirir información suplementaria pues con ellas, se suelen empezar las conversaciones y además permiten mantenerla hasta el momento en que así lo desee el entrevistador o hasta que se satisfagan sus objetivos. Este tipo de preguntas deben ser elegidas cuidadosamente por el entrevistador al saber cuándo, cómo y con quien va a usarlas.

a)    De clasificación: son estas las preguntas que se usan esencialmente cuando la respuesta le resulta dudosa al entrevistador, por ejemplo: “entonces ¿puedo entender que usted fue el mejor empleado de la compañía?”.

b)    De prueba: el objetivo de estas preguntas en ahondar todavía más en la respuesta del entrevistado, llegar al fondo de las actitudes y motivaciones que se ocultan detrás de la respuesta.


c)    Sugerentes: son todas aquellas preguntas que como su nombre lo indica, sugiere una respuesta, la cual por lo general, es un “si” o un “no”, según el caso.

d)   Proyectivas: como su nombre lo indica, son aquellas preguntas cuyas respuestas siempre llevan implícita la proyección de la intima forma de pensar o sentir del entrevistado. Su efectividad radica en  que es más fácil para cualquier persona “poner en boca de otro” lo que opina, sobre todo si implica un alto grado de carga emotiva, o que la obliguen a comprometerse con la situación. Estas preguntas permiten adquirir la información deseada sin que se sienta comprometido o responsable ante cierta situación.

e)    Situacionales o hipotéticas: estas preguntas son de gran utilidad cuando el entrevistador desea colocar al entrevistado en una determinada situación hipotética y ver cómo reacciona desde esa perspectiva, así como cuáles son sus valores y forma de pensar. Al entrevistador le resultara más fácil decir que haría y no que ha hecho.

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